La visita de Obama a Cuba.

El mercado del capital y los derechos humanos

(Transcripción y revisión de la entrevista, el 24 de marzo de 2016, de Radio Onda d’Urto (ROD) a Luciano Vasapollo)

El imperialismo, hoy más que ayer, ha recibido una lección más de la revolución cubana: en la democracia participativa, popular socialista los derechos humanos son indivisibles, inviolables, inalienables.

ROD: Estamos con Luciano Vasapollo, director científico del CESTES (Centro de Estudios de la Unión Sindical de Base USB) y de la revista Nuestra América, profesor universitario de Métodos de Análisis de los Sistemas Económicos en la Universidad La Sapienza de Roma, uno de los máximos expertos de política económica y social de América Latina AL); hoy hablaremos con él de la visita de Barak Obama a Cuba. Buenos días profesor, gracias por estar con nosotros.

L.V: Gracias a vosotros por estar siempre dispuestos y por vuestra sensibilidad y dedicación a una información libre e independiente de los grandes poderes.

ROD: En primer lugar, empezaremos con los resultados de la visita: quisiéramos entender qué perspectivas puede haber abierto este encuentro para el futuro de la isla de Cuba.

L.V: Es muy importante decir, primero, que el proceso revolucionario de Cuba no necesita interlocuciones por parte de los Estados Unidos (USA) que enseñen las reglas de la democracia, porque ésta es una experiencia socialista viva que avanza con sacrificio, con sentido de responsabilidad y con grandes resultados des de hace más de 55 años. Cuba no necesita aprender de nadie qué es la democracia ni cuáles son las formas de gobierno y electorales.

Dicho esto, quiero afirmar que el resultado de la visita es extremamente positivo para el gobierno y el pueblo cubanos. La utilidad política de este encuentro histórico radica en el hecho de que es una victoria de la diplomacia cubana, una victoria del pueblo cubano, una victoria de la Revolución. Porque, si Obama, el presidente del mayor país imperialista y capitalista del mundo, que ha oprimido a Cuba durante 57 años, no sólo con el bloqueo sino también con agresiones y muerte, por el solo hecho de haberse autodeterminado en un proceso socialista, llega a la gran isla y es recibido de manera educada y respetuosa, como siempre saben hacer los cubanos incluso con gobiernos hostiles y enemigos, ésta es una victoria diplomática y política de Cuba, porque significa que finalmente el imperio estadounidense acepta sentarse a una mesa de negociaciones de igual a igual, reconociendo de hecho la plena legitimidad de la Revolución.

Obama ha reconocido que las políticas del bloqueo han sido un error. Así pues, se puede afirmar, positivamente, que des de hace un año y medio hay negociaciones para intentar alcanzar la normalización de las relaciones, que no es lo que pretenden la mayor parte de los medios de comunicación de masas al hablar como si el bloqueo hubiese acabado ya.

Normalización y negociación son dos conceptos completamente diferentes. Negociar en este caso quiere decir que se ha producido el inicio de un diálogo duro, difícil, largo. Normalizar las relaciones significa que Cuba debería ser tratada en las relaciones internacionales como cualquier otro país en el mundo, cosa que no ocurre todavía

Estas negociaciones en curso han permitido la apertura de las embajadas, el reconocimiento de los errores en las relaciones de los USA y que Obama declare una vez más que será el portador de la propuesta de fin del bloqueo al Congreso. Hay que tener en consideración que durante 24 años las Naciones Unidas se han expresado reiteradament con un voto casi unánime (el resultado ha sido casi siempre de alrededor de 187 votos contra el bloqueo y 2 votos a favor del mantenimiento, los de los EUA e Israel). Pero, de acuerdo con la lógica de la ONU, 187 o 188 votos no tienen ningún valor efectivo, ya que existe el poder de veto por parte de los USA.

De cualquier modo, hace quince meses que empezaron las negociaciones, incluso sobre la posibilidad de algunas inversiones de capital estadounidense, aunque siempre con una parte mayoritaria de capital cubano.

Se han producido aperturas también en internet, para la emisión de banda y para la regularización, en parte por lo menos, de los viajes de estadounidenses. Empieza, por tanto, una nueva época, a pesar de un difícil conflicto que a mi parecer estaría caracterizado también por una serie continua de declaraciones del propio Obama en favor de una injerencia USA en las dinámicas internas para desestabilizar el proceso democrático socialista.

ROD: ¿Cómo podemos interpretar la posición de los USA en esta negociación? Comentas el voto de las Naciones Unidas sobre el bloqueo, que reconoce desde hace 24 años ya que éste debe acabar, aunque la arrogancia de los USA continúa imponiéndolo todavía. ¿Cuál podría ser el motivo real de la posición estadounidense?

L.V: En primer lugar, hay que considerar la estrategia y las nuevas debilidades de los Estados Unidos en el campo internacional. Hace poco más de un mes que el presidente Obama declaró ante el Congreso el fin de la época de la dirección unipolar USA del mundo. Hoy, los Estados Unidos tienen que tener en cuenta a los otros competidores en el tablero internacional: la Unión Europea (UE) y los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica); considerar, por tanto, que el escenario es completamente diferente al de los últimos años.

Está claro que la crisis sistémica del capital a nivel internacional se ha convertido en una durísima competición global. A nivel microeconómico, o sea el de las empresas, cuando la crisis se agrava todas buscan, en los pequeños espacios de mercado y de expansión, hacer la competencia más dura y directa. Este fenómeno de aguerrida competición se produce también entre los Estados, pero implicando a áreas regionales enteras o bloques geoeconómicos. En definitiva, se agudiza la guerra interimperialista.

La debilidad de los USA se ve en el hecho de que es un país que se endeuda fuertemente para poder garantizar el nivel de importaciones; un país que, sin duda, vive por encima de sus propias posibilidades económicas y que, por eso, necesita cada vez más mantener el dólar como moneda de referencia a nivel internacional.

Se trata de un país que necesita, al mismo tiempo, imponerse en los mercados y relanzarse a través del así llamado keynesiasnismo bélico y del sector privado, financiando a nivel internacional el gran aparto industrial armamentístico y, consecuentemente, lanzando bombas por todo el mundo.

Estas son las formas con las que los países de capitalismo maduro querrían salir de la propia crisis, y la militar es solamente una de las opciones de guerra que los imperialismos USA y UE preparan desde hace años.

Por lo que hace al nivel militar, los Estados Unidos tienen que prestar atención a las fuerzas de otros competidores; por ejemplo Putin -que seguro que no es socialista, pero como potencia capitalista necesita controlar sus fronteras y tener sus mercados internacionales-, no se deja cercar, como permiten ver claramente los acontecimientos en Ucrania y en Siria. La guerra del petróleo se ha generalizado ya. Y China es una potencia internacional a la que hay que tener en cuenta, porque desde hace años desempeña un papel de comando estratégico, no sólo en el plano geoeconómico.

Las guerras, por otra parte, son también guerras sociales, como las que sufrimos en Europa contra el movimiento de los trabajadores; y hay guerras económicas como las creadas con el bloqueo a Cuba o contra Venenzuela; hay guerras ambientales, las guerras por la alimentación (según informaciones de la FAO se producen alimentos para 13 mil o 14 mil millones de personas, pero gran parte de la comida se tira a la basura porque el ciclo de valor de estos alimentos no logra alcanzar el nivel de beneficio deseado). Hay también una guerra contra el propio Estado de derecho (los ataques continuos al derecho al trabajo, a los derechos de huelga, manifestación, habitación, incluso al derecho a la palabra antisistema).

Desgraciadamente, hay una guerra global que pone en evidencia la existencia de una verdadera y auténtica guerra de civilización.

Los USA, desde hace algunos años, ya no detentan la dirección financiera y monetaria mundial, porque muchos países intentan representarse con otras monedas. El euro quiere su papel, pero también China tiene una moneda muy fuerte; cada uno busca obviamente sus espacios, porque controlar la reserva internacional de moneda significa determinar las dinámicas especulativas, además de los mercados de cambio y también el mercado financiero y el del petróleo.

En este contexto hasta la pequeña Cuba representa un problema para los USA, porque a pesar de los 57 años de agresión, de terrorismo, de bioterrorismo, de asesinatos, de bloqueo económico, de bloqueo financiero, de bloqueo comercial, de sanciones infligidas a todos los niveles y que han producido grandes pérdidas, como mínimo de 120 mil millones de dólares a la economía cubana, la isla continúa resistiendo y representando para todos los Sur del mundo ¡el más alto punto de referencia de autodeterminación y de ejemplo revolucionario!

Cuba ha sido declarada tierra de paz, de mediación y de conciliación a nivel internacional por el Papa Francisco, también por el Patriarca ruso y, antes todavía, por el Papa Benedicto XVI. Allí estuvo el Papa Francisco antes incluso de ir a Argentina, y ha sido en Cuba donde se ha producido la reconciliación de las iglesias cristianas, de la católica y la ortodoxa. También la mayor de la islas del Caribe es sede desde hace más de 2 años de las conversaciones de paz para Colombia entre el gobierno de ese país y las fuerzas guerrilleras FARC.

Hubiera sido, como mínimo, incómodo para Obama cerrar su presidencia sin dejar una señal, que en realidad pretende esconder la guerra militar que Obama y su gobierno están haciendo en todo el mundo.

Los USA tienen, además, otro gran problema: después de la caída de la Unión Soviética quisieron demostrar que era posible la dirección unipolar del Planeta y que el autodenominado mundo “libre” ya no tenía enemigos comunistas y que, por tanto, había comenzado la era de la normalización y la paz.

Así, el gobierno estadounidense se dedicó a intentar convertir a Rusia y todos los países del exbloque socialista en países cómplices y subordinados a los intereses de las multinacionales, a los intereses del gobierno USA, a las reglas infames del capitalismo salvaje. Además, junto al imperialismo de la UE iniciaron una guerra permanente contra todo el Oriente Medio, descuidando en parte lo que era su “jardín particular”, su “patio trasero”.

De esta manera no percibieron que en AL, alrededor de Cuba, nacían las grandes democracias populares, el gran proyecto del socialismo del siglo XXI de Chávez; nacía la Venezuela bolivariana socialista, la Bolivia del socialismo comunitario, nacía el Ecuador de la revolución ciudadana; y países que, aunque con proyectos revolucionarios y socialistas diferentes, han hecho resurgir la democracia de base, la democracia popular, la democracia participativa del ALBA, con una gran caracterización antimperialista y anticapitalista.

Los USA no se dieron cuenta de que incluso otros países con gobiernos progresistas, especialmente Brasil que forma parte de los BRICS, y la propia Argentina, asumieron en este tiempo un carácter completamente antimperialista, una dinámica político-económica alternativa que se expresó inmediatamente a través del apoyo concreto al ALBA, no permitiendo el desarrollo del ALCA.

Por este motivo los Estados Unidos, sin abandonar los proyectos en Oriente Medio y en el resto del mundo, intentan reconducir la situación en AL, o sea en el mercado de los recursos naturales y materias primas, especialmente a través del papel verdaderamente estratégico que han adquirido las ONG; la mayor parte de éstas han sido utilizadas, han estado al servicio del imperialismo USA para facilitar la entrada de multinacionales y transnacionales con el pretexto de la solidaridad humanitaria internacional, con una guerra mediática que intenta presentar a Bolivia como la dictadura andina, a Maduro, y antes a Chávez, como el gran dictador de AL. ¡El mismo trato que tiene reservado Cuba!

Durante su discurso, el presidente Obama al menos tres veces nombró a los exiliados cubanos, usando este apelativo para indicar, sin embargo, a delincuentes, mafia cubana y lobbys anticastristas que le pueden reportar votos.

ROD: Este aspecto es fundamental para conseguir entender bien, en las próximas elecciones americanas, qué es lo que se juega también en Cuba.

L.V: Soy un militante marxista, antes que profesor universitario, un militante que trabaja desde hace mucho tiempo cerca de la revolución cubana y creo que puedo expresar amablemente algunas opiniones y juicios sobre esa cuestión.

Obama en su discurso durante la visita oficial reconoció errores de la política imperialista de los USA hacia Cuba por más de 55 años; reconoció que nadie puede decir nada sobre las grandes conquista sociales del país; le reconoció a la isla su compromiso de solidaridad internacional en el campo de la medicina y la educación; reconoció que es una sociedad en evolución, por tanto un fermento democrático participativo activo también para la resolución de algunos problemas económicos.

Pero no dejó de hacer declaraciones, aunque de manera elegante y caitivadora, sobre el hecho de que Cuba sea una democracia de un solo partido, mientras que en los USA hay una democracia pluripartidista que reconoce todos los derechos civiles, que mira al individuo, a diferencia de lo que ocurre en Cuba, que miraría solamente al Estado; así, se dirigió al pueblo hasta la efectiva frase hipócrita: “¿En qué otro país un negro, proveniente de una familia pobre hubiera llegado a presidente?”.

Ante todo esto, hay que aclarar muchas cosas: primero, que el Presidente se refiere a la libertad de expresión cuando son tantísimas las violaciones de las libertades civiles y los abusos de los derechos humanos en los Estados Unidos. El gobierno “democrático” de Obama y los principales medios de información están en manos de las autoridades centrales y las multinacionales de la comunicación y  no son de ninguna manera transparentes; si la prensa intenta crear condiciones de “libertad” se ve inmediatamente atacada.

Obama habla de elecciones libres, pero no dice que existe una amplia documentación de organismos internacionales democráticos sobre las grandísimas irregularidades del sistema electoral estadounidense: en los USA una pequeña condena judicial impide el derecho de voto; además, los votos a menudo no se cuenta en todos los Estados y los casos de corrupción perseguidos por la ley durante las elecciones son extremamente altos, tanto que en esta país se elige al presidente de la república con menos del 40% de los votantes, mientras que las comunidades más pobres, o sea las más indignadas socialmente, se abstienen de votar.

Obama se refirió también a la represión policial en Cuba, seguramente porque 20 persones, las así llamadas “damas de blanco, corruptas y pagadas, el día que llegó el Presidente USA con el séquito interminable salieron a la calle para decir no a la que ellas llaman la “dictadura” cubana en un momento en que se podían producir problemas de seguridad pública, motivo por el cual fueron paradas, apenas para ser identificadas.

Si en este caso se habla de represión, qué decir de la violencia policial en los Estados Unidos, donde solamente en el 2015 han muerto 1.145 persones a manos de la policía. Además, cada año organismos internacionales publican una densa documentación sobre episodios de tortura y de uso indebido de la fuerza; se producen ataques brutales continuamente por parte de la policía contra manifestaciones que solamente se pueden realizar en las aceras, caminando y sin pararse nunca, porque si se paran son atacadas inmediatamente por la policía.

Obama ha hablado también de los presos políticos en Cuba: yo no sé que en la isla haya ningún preso político, porque en las cárceles hay solamente personas que cometieron delitos comunes. Los Estados Unidos, sin embargo, son el país con el número de presos en espera de juicio más alto del mundo.

Muchas de las cárceles estadounidenses, además (según documentos de organismos internacionales), son verdaderos y auténticos campos de concentración; y son muchísimos los detenidos políticos en Estados Unidos que esperan juicio desde hace 14 o 15 años. Por no hablar de la tortura, muchísimos funcionarios de la magistratura estadounidense han perseguido delitos por técnicas de tortura prohibidas por el derecho internacional, y no sólo en la base de Guantánamo.

Obama propone una sociedad de respeto recíproco: ¿por qué, entonces, durante la visita oficial ha llevado con él, además de la mujer, además de los ministros y las hijas, a 1.200 agentes de los servicios secretos?!! ¿Para qué necesitaba este despilfarro de dinero y esta demostración de fuerza en el país del mundo con la tasa de criminalidad más baja?

En Estados Unidos muchos, mueren ciudadanos cada día por causa de armas de fuego. Amnistía Internacional considera ésta la área donde se produce una de las mayores crisis de los derechos humanos.

A Obama, así pues, antes de hablar de la democracia y de los derechos, habría que preguntarle a qué democracia y derechos se refiere.

En su discurso, en un momento, siempre con la sonrisa y siempre con aire seductor, Obama afirmó que la democracia estadounidense acepta el disenso; guardándose bien, sin embargo, de decir descaradamente que Cuba no lo hace, pero usando al tiempo un tono más o menos veladamente provocador sobre la democracia cubana controlada y reducida. Hay que recordar aquí las condiciones de tantos detenidos políticos en las cárceles USA, como es el caso del líder de los portorriqueños Óscar López Rivera que está en la cárcel desde hace 34 años sin haber cometido ningún delito de sangre.

Las cárceles estadounidenses son invisibles, pero los USA son el país del mundo con el número absoluto de detenidos más alto, hay alrededor de 2.270.000, de los cuales al menos 100.000 están todavía en aislamiento.

Obama dice que en los USA hay derechos para los homosexuales: es fácil para las democracias occidentales hablar de derechos civiles, pero no se habla nunca de derechos sociales. Obviamente, el reconocimiento de todos los derechos civiles es indispensable, pero la democracia se mide en términos de derechos sociales, o sea del derecho al trabajo, del derecho a la casa, del derecho a la salud. Los derechos son indivisibles, un todo inalienable.

¿Hablamos de los derechos del trabajo? En grandes áreas de los Estados Unidos no se respetan el derecho de huelga ni el derecho de sindicalización, se violan todas las normas de salud y de seguridad en el trabajo; y hay cientos de miles de trabajadores, especialmente en la agricultura, a los que no se les reconoce ni siquiera el derecho al salario mínimo. En estos sectores de la agricultura se produce el mayor nivel de explotación de ciudadanos de nacionalidad sudamericana.

El objetivo del gobierno de los Estados Unidos, en mi opinión, es el de instigar la subversión contrarrevolucionaria en Cuba, con la hipótesis hipócrita de un proceso de transición a la democracia burguesa y capitalista, por eso tantas veces Obama repite que los USA son un país democrático a imitar y tener como ejemplo.

Habría que preguntarse de qué democracia estamos hablando y si él sabe que existen en el mundo, además de la democracia representativa -la que después no representa nada visto que vota cada vez menos gente incluso en Italia y en Europa-, también la democracia popular, la democracia participativa, la democracia socialista y de base que se expresa por ejemplo con los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), donde toda la población se reúne cotidianamente para gestionar los barrios, para gestionar la seguridad, la sanidad, la democracia participativa, para decir cuáles son los candidatos a las elecciones, para revocar a los candidatos después de seis meses si no mantienen sus compromisos electorales.

En relación con la economía, Obama defiende el mercado capitalista, de hecho ha realizado aperturas a la que llama economía privada que está avanzando en Cuba. Pero en la Isla Grande no hay ninguna forma de economía privada, en Cuba se realizaron actualizaciones y perfeccionamientos de la planificación en el VI Congreso del Partido Comunista, en el año 2011, y es la séptima vez, en cincuenta años, que se modifica el modelo de planificación, porque los cubanos son totalmente flexibles.

Como dijo claramente el Comandante Fidel en su discurso del 1 de Mayo del 2001: “Revolución es el sentido del momento histórico”, hay que saber modificar los modelos de referencia, siempre permaneciendo fieles a la estrategia socialista, y así cambiar según los equilibrios de fuerza en las relaciones internacionales. Cuba ha buscado en estos años sencillamente hacer más eficiente la economía, y este argumento se retomará en el VII Congreso, ahora en abril, después de cinco años, como había prometido el Partido Comunista, incluyendo también formas de trabajo individual en los servicios no estratégicos.

Obama se ha referido también a la nueva reglamentación del turismo, de acuerdo con la cual cualquier ciudadano americano puede visitar Cuba; por contra y realmente, si se analizan las leyes de los Estados Unidos, incluso después del 17 de diciembre del 2014, éstas dicen que cualquier ciudadano americano puede ir a Cuba solamente si su viaje se realiza en un programa a tiempo completo para actividades de intercambio educativo, para mejorar el contacto con el pueblo cubano y con la sociedad civil, y para promover la independencia del pueblo cubano con respecto a las autoridades del país. ¡No me parece una gran libertad de movimiento!

Sobre la cuestión Guantánamo, Obama continúa afirmando que aquel territorio es estadounidense y el verdadero motivo de la limitación a la soberanía territorial de Cuba es impuesto, porque este espacio sirve a los Estados Unidos para mantener el control militar de Cuba.

Sobre el bloqueo no se ha tomado ninguna decisión, la cuestión no se ha tocado porque lo que ha querido evidenciar Obama es que resolver el problema no es responsabilidad suya; apelará al Congreso, pero no dependerá de él lo que resulte.

Una consideración no oficial: personalmente he visto justa desconfianza y frialdad hacia la mucha hipocresía desplegada en los discursos de Obama. Incluso en el momento en que Obama partía; con la habitual cortesía los cubanos le han estrechado la mano, le han sonreído. Pero si se miran las imágenes, está claro que fue un momento incómodo cuando Obama con simpatía y por su papel seductor se dirigió a Raúl Castro e intentó abrazarlo, y Raúl de manera cortés y con una sonrisa simplemente le estrechó la mano y levantó la del presidente USA.

La cosa más veces repetida por Obama fue que en los ochos años de gobierno ha sido un portador, un intérprete, un testimonio de la paz. ¡¿Cómo se puede afirmar esto, ante la evidencia de que en estos ocho años no ha habido nunca ni un mes de paz?! Hay todavía tantos conflictos abiertos por el imperialismo estadounidense.

Un hombre de iglesia, demócrata y progresista sin dudas como Frei Betto ha puesto en evidencia de manera clara que los Estados Unidos intentan una anexión simbólica, a nivel mundial, a través de los medios de comunicación, el comercio, la discriminación y el dominio cultural. La prueba de eso es la conclusión del discurso de Obama con el lema “se puede”... Cierto, se puede, ¿pero qué se puede? ¿para qué?

Se ha apelado al pueblo cubano diciendo que los americanos serán socios de los nuevos empresarios cubanos, pero sería bonito que pensase también que además de estos pocos empresarios emergentes, en Cuba hay un pueblo representado por la sociedad civil que es el sindicato de los trabajadores, el partido, que són los CDR, que son las asociaciones de mujeres, que son las asociaciones de ciudadanos, que se movilizan por la gestión de los barrios, por la amistad y la solidaridad, etc.

Cuando se apela al pueblo cubano hay que saber que además de existir diferencias entre los dos gobiernos, estadounidense y cubano, en el tema de los derechos humanos, hay que recordar también, como ha dicho Raúl, que “los derechos humanos son indivisibles”, es un pastel del que de ningún modo se puede comer y simular que se saborea solamente un pedazo que no tiene que ver con el resto.

Cuando Raúl Castro dijo que destruir un puente es muy fácil pero reconstruirlo sólido y resistente es un trabajo muy largo y difícil, me parece que pretendía decir que se agradece al presidente Obama los esfuerzos y los pasos dados en estos 15 meses, desde diciembre del 2014. Pero que no se pueden adoptar formas hipócritas y cómodas sobre la democracia, centrada en los derechos como ficción, y sobre el bloqueo, y después no dar un paso adelante para cerrar esta infame página de brutal guerra económica.

Raúl ha repetido también, de forma clara, que la restitución del territorio de Guantánamo, donde está instalada la base naval norteamericana, y el fin del bloqueo son elementos ineludibles para normalizar las relaciones. Ha querido recordar sus decididas palabras, otras veces enunciadas en el Parlamento, sobre el devenir histórico de Cuba que, ciertamente, puede cambiar y perfeccionar su modelo, pero estará siempre dentro de un sistema socialista; y sobre la exclusividad de la soberanía y la autodeterminación, que compete solamente al pueblo cubano.

Esto significa reafirmar que se quiere tener una relación con los USA de convivencia pacífica y respetuosa, pero que cada uno tiene su perspectiva política y social y que existen diferencias políticas enormes sobre el modelo de sociedad. Creo que reconocer esto será extremamente importante.

El presidente Raúl ha reafirmado que el proceso de normalización de vínculos bilaterales apenas ha comenzado, que será largo y difícil, pero se ha llegado a este punto por voluntad de los dos países. Obama ha encontrado un país vivo de democracia substancial que contribuye activamente a la paz en el mundo, a la estabilidad en AL, con un papel fundamental no solamente en el ALBA, sino también en la CELAC y en la UNASUR.

El concepto martiano de la difusión de la cultura revolucionaria por parte de Cuba es un principio fundamental, la oferta generosa de su pueblo de amistad y dignidad ha caracterizado siempre a este país en la práctica de la solidaridad internacional.

Quiero también recordar algunas palabras del comandante Fidel Castro después del 11 de septiembre del 2001: “Hoy es un día trágico para los Estados Unidos y vosotros lo sabéis bien porque aquí nunca se ha sembrado odio contra el pueblo estadounidense, por su cultura y la falta de complejos; puesto que somos hombres completamente libres tenemos una patria y no tenemos patrones, Cuba es el país donde los ciudadanos estadounidenses son tratado con más respeto, no hemos practicado nunca ningún género de odio, ni cosas similares al fanatismo, por eso somos fuertes, la revolución es fuerte, basamos nuestra conducta en los principios, en las ideas y tratamos con grande respeto a todos los ciudadanos estadounidenses que visitan nuestro país”...

Con el mismo respeto se ha tratado a Obama, pero sin conceder nada en relación a las opciones de gobierno y de sociedad que la revolución ha sabido darse, consolidando en la práctica cotidiana la superioridad política de la democracia socialista enfrente de la brutal democracia del lucro y el beneficio económicos.

La esperanza es que la visita del Presidente de los Estados Unidos, que parece más de fachada que de contenidos, se pueda transformar concretamente en una opción de camino real hacia la normalización, pero siempre dentro del respeto al proceso socialista y a la autodeterminación del gobierno y del pueblo cubanos.

ROD: Es la esperanza en la cual nos unimos. Con estas palabras de Fidel saludamos a Luciano, agradeciéndole esta entrevista que ha sido una auténtica lección de carácter económico social y político en relación con lo que está sucediendo en Cuba y las relaciones con Estados Unidos. Visto que has hablado tanto de derechos humanos me permito concluir recordando un aspecto en relación con la transparencia: bastaría hablar del caso Snowden sobre el espionaje de los USA para tener una idea de cómo actúa ese país; y tu has recordado justamente a Óscar López Rivera, así dedicamos a todos los desgraciadamente presos políticos reales esta charla inteligente!

L.V: Esta transmisión la dedicamos al pueblo cubano, a la revolución socialista y, como dices tú mismo, no sólo a los prisioneros políticos en los Estados Unidos, sino a todos los presos políticos que están en las cárceles del imperialismo y del capitalismo solamente porque quieren decir que otro mundo es posible porque es necesario.

En relación a las referencias y para ulteriores estudios también sobre los temas tratados en esta entrevista se pueden ver las tres reflexiones fundamentales de Fidel Castro, Raúl Castro y Bruno Rodríguez, en esta página web: www.nuestra-america.it

Traducción de Pep Valenzuela. 03/04/2016

Luego de un encuentro oficial en el Palacio de la Revolución Raúl Castro y Barack Obama, ofrecieron una declaración conjunta sobre el avance de las relaciones entre Cuba y EEUU.

El Presidente cubano comenzó expresando complacencia por recibir a su par estadounidense  en la primera visita de un mandatario de EEUU después de 88 años.

Expresó  Raúl que en los 15 meses transcurridos desde el anuncio del restablecimiento de las relaciones se han obtenido resultados concretos como el restablecimiento del correo postal, los acuerdos para los vuelos directos, convenios en temas medioambientales, y otros.

Adelantó que se conversa sobre otros temas como lucha contra el narcotráfico y que se firmaría hoy un acuerdo sobre cooperación en la agricultura.

Ponderó de manera especial el interés de ambos países de cooperar en el enfrentamiento a enfermedades transmisibles como el zika.

El presidente cubano enfatizó que mucho más pudiera hacerse si se leventara al bloqueo,aunque  reconoció la posición de Obama y su gobierno.

“Las últimas medidas son positivas pero no suficientes. Conversamos sobre qué otras medidas se pueden adoptar para desmantelar el bloqueo”.

Raúl reiteró que el fin del bloqueo y la devolución del territorio de Guantánamo que ocupa la Base Naval norteamericana son elementos ineludibles para una una normalización de las relaciones entre los dos países.

Apuntó que existen diferencias entre los dos gobiernos en varios temas como el de derechos humanos y ratificó el concepto de que Cuba considera a los derechos humanos como únicos e indivisibles.

Recordó sus palabras recientes ante el Parlamento de que cambiar todo lo que deba ser cambiado es asunto exclusivo y soberano de los cubanos.

En su intervención, el Presidente cubano también reafirmó que se debe poner en práctica el arte de la convivencia civilizada, ir por encima de las diferencias y buscar lo que nos une.

“Destruir un puente es fácil, reconstruirlo sólidamente es una tarea más larga y difícil”, enfatizó y recordó la hazaña lograda por Dyana Nayad de cruzar a nado el tramo entre La Habana y Florida, después de varios intentos fallidos.

Por su parte, el mandatario estadounidense Barack Obama agradeció la hospitalidad con que ha sido recibido por el Presidente cubano y por nuestro pueblo. Consideró como histórico este viaje y resaltó que sus hijas, que no suelen acompañarlos siempre en los viajes, tenían mucho interés en venir a Cuba.

Dijo también  que la presencia de más de 40 congresistas en este viaje muestra el interés en Estados Unidos por la relación con Cuba.

Reconoció los logros cubanos en materia de educación y salud.

Obama apuntó que hay diferencias sobre democracia y derechos humanos y sobre eso habló con el presidente cubano. Remarcó además que los destinos de Cuba deben ser decididos por los cubanos, que viven orgullosos de su país , y que Cuba no es una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.

Destaco varios pasos dados por su gobierno en materia de viajes, comercio, telecomunicaciones y otras áreas para mejorar la relación con Cuba y flexibilizar el bloqueo.

Anunció que hay planes de ampliar los intercambios educacionales entre los dos países y también sobre futuras acciones en el campo de la salud.

Dijo que ha tomado las medidas administrativas a su alcance, pero que el bloqueo depende del Congreso. Auguró que el bloqueo contra Cuba acabará y le hubiera gustado ocurriera antes de que concluyera su mandato, pero lo ve poco problable por la lentitud del Congreso.

Al final de su intervención Obama reconoció el papel de Cuba en los Diálogos de Paz en Colombia y deseó se siga avanzando en el nuevo camino de relaciones entre nuestros dos países.

Concluidas sus presentaciones ambos presidentes conrtestaron algunas preguntas de la prensa.

Cuba ratifica su voluntad de avanzar en las relaciones con los Estados Unidos, sobre la base de la observancia de los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas y de los principios de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz

8 de marzo de 2016 23:03:39

El presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, realizará una visita oficial a Cuba entre el 20 y el 22 de marzo próximos.

Será la segunda ocasión que un mandatario estadounidense llega a nuestro archipiélago. Antes solo lo hizo Calvin Coolidge, quien desembarcó en La Ha­bana en enero de 1928. Arribó a bordo de un buque de guerra para asistir a la VI Conferencia Panamericana, que se efectuaba por aquellos días bajo los auspicios de un personaje local de infausta memoria, Gerardo Machado. Esta será la primera vez que un Presidente de los Estados Unidos viene a una Cuba dueña de su soberanía y con una Revolución en el poder, encabezada por su liderazgo histórico.

Este hecho se inserta en el proceso iniciado el 17 de diciembre de 2014, cuando el presidente de los Consejos de Estado y de Mi­nis­tros de Cuba, General de Ejército Raúl Cas­tro Ruz y el presidente Barack Obama, anunciaron simultáneamente la decisión de restablecer las relaciones di­plomáticas, rotas por los Estados Unidos casi 54 años antes. Forma parte del complejo proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales, que apenas se inicia y que ha avanzado sobre el único terreno posible y justo: el respeto, la igualdad, la reciprocidad y el reconocimiento de la legitimidad de nuestro gobierno.

Se ha llegado a este momento como resultado de la heroica resistencia del pueblo cubano y su lealtad a los principios, la defensa de la independencia y la soberanía nacionales, en primerísimo lugar. Tales valores, no negociados en más de 50 años, condujeron al actual gobierno de los Estados Unidos a admitir los daños severos que el bloqueo ha causado a nuestra población y al reconocimiento del fracaso de la política de abierta hostilidad hacia la Revolución. Ni la fuerza, ni la coerción económica, ni el aislamiento lograron imponer a Cuba una condición contraria a sus aspiraciones forjadas en casi siglo y medio de heroicas luchas.

El actual proceso con los Estados Unidos ha sido posible también gracias a la inquebrantable solidaridad internacional, en particular, de los gobiernos y pueblos latinoamericanos y caribeños, que colocaron a los Es­ta­dos Unidos en una situación de aislamiento in­sos­tenible. “Como la plata en las raíces de Los Andes” —tal como expresara nuestro Hé­roe Nacional José Martí en su ensayo “Nues­tra América”—, América Latina y el Caribe, fuertemente unidos, reclamaron el cambio de la política hacia Cuba. Esta demanda regional se patentizó de manera inequívoca en las Cum­bres de las Américas de Puerto España, Trinidad y Tobago, en 2009, y de Car­tagena, Co­lombia, en 2012, cuando to­dos los países de la región exigieron unánime y categóricamente el levantamiento del bloqueo y la participación de nuestro país en la VII cita hemisférica de Panamá, en 2015, a la que por primera vez asistió una delegación cubana, encabezada por Raúl.

Desde los anuncios de diciembre de 2014, Cuba y los Estados Unidos han da­do pasos hacia la mejoría del contexto bilateral.

El 20 de julio de 2015, quedaron oficialmente restablecidas las relaciones diplomáticas, con el compromiso de desarrollarlas sobre la base del respeto, la cooperación y la observancia de los principios del Derecho Internacional.

Han tenido lugar dos encuentros entre los Presidentes de ambos países, además de intercambios de visitas de ministros y otros contactos de funcionarios de alto nivel. La cooperación en disímiles áreas de beneficio mutuo avanza y se abren espacios de discusión, que permiten un diálogo sobre temas de interés bilateral y multilateral, incluyendo aquellos en los que tenemos diferentes concepciones.

El mandatario estadounidense será bienvenido por el Gobierno de Cuba y su pueblo con la hospitalidad que los distingue y será tratado con toda consideración y respeto, como Jefe de Estado.

Esta será una oportunidad para que el Presidente de los Estados Unidos aprecie directamente una nación enfrascada en su desarrollo económico y social, y en el mejoramiento del bienestar de sus ciudadanos. Este pueblo disfruta derechos y puede exhibir logros que constituyen una quimera para muchos países del mundo, a pesar de las limitaciones que se derivan de su condición de país bloqueado y subdesarrollado, lo cual le ha merecido el reconocimiento y el respeto internacionales.

Personalidades de talla mundial como el Papa Francisco y el Patriarca Kirill describieron a esta isla, en su declaración conjunta emitida en La Habana en febrero, como “un símbolo de esperanza del Nuevo Mundo”. El presidente francés, François Hollande afirmó recientemente que “Cuba es respetada y escuchada en toda América Latina” y elogió su capacidad de resistencia ante las más difíciles pruebas. El líder sudafricano Nelson Man­dela tuvo siempre para Cuba palabras de profundo agradecimiento: “Noso­tros en África —dijo en Matanzas, el 26 de julio de 1991— estamos acostumbrados a ser víctimas de otros países que quieren desgajar nuestro territorio o subvertir nues­tra soberanía. En la historia de África no existe otro caso de un pueblo (como el cubano) que se haya alzado en defensa de uno de nosotros”.

Obama se encontrará con un país que contribuye activamente a la paz y la estabilidad regional y mundial, y que comparte con otros pueblos no lo que le sobra, sino los modestos recursos con que cuenta, haciendo de la solidaridad un elemento esencial de su razón de ser y del bienestar de la humanidad, como nos legara Martí, uno de los objetivos fundamentales de su política internacional.

También tendrá la ocasión de conocer a un pueblo noble, amistoso y digno, con un alto sentido del patriotismo y la unidad nacional, que siempre ha luchado por un futuro mejor a pesar de las adversidades que ha tenido que enfrentar. El presidente de los Estados Unidos será recibido por un pueblo revolucionario, con una profunda cultura política, que es resultado de una larga tradición de lucha por su verdadera y definitiva independencia, primero contra el colonialismo español y después contra la dominación imperialista de los Estados Unidos; una lucha en la que sus mejores hijos han derramado su sangre y han asumido todos los riesgos. Un pueblo que nunca claudicará en la defensa de sus principios y de la vasta obra de su Re­volución, que sigue sin vacilación el ejemplo de Carlos Manuel de Céspedes, José Martí, Antonio Maceo, Julio Antonio Me­lla, Rubén Martínez Villena, An­tonio Guiteras y Ernesto Che Guevara, entre muchos otros.

Este también es un pueblo al que lo unen lazos históricos, culturales y afectivos con el estadounidense, cuya figura paradigmática, el escritor Ernest He­ming­way, recibió el Nobel de Literatura por una novela ambientada en Cuba. Un pueblo que muestra gratitud hacia aquellos hijos de los Estados Uni­dos que, como Thomas Jordan[1], Hen­ry Ree­ve, Win­chester Osgood[2] y Fre­derick Funs­ton[3], combatieron junto al Ejército Libertador en nuestras guerras por la independencia de España; y a los que en época más reciente se opusieron a las agresiones contra Cuba, desafiaron el bloqueo, como el Reverendo Lucius Walker, para traer su ayuda solidaria a nuestro pueblo, y apoyaron el regreso a la Patria del niño Elián González y de nuestros Cinco Héroes. De Martí aprendimos a admirar a la patria de Lincoln y a repudiar a Cutting[4].

Vale recordar las palabras del Líder histórico de la Revolución Cubana, el Co­mandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el 11 de septiembre de 2001, cuando afirmó: “Hoy es un día de tragedia para Estados Unidos. Ustedes saben bien que aquí jamás se ha sembrado odio contra el pueblo norteamericano. Quizás, precisamente por su cultura y por su falta de complejos, al sentirse plenamente libre, con patria y sin amo, Cuba sea el país donde se trate con más respeto a los ciudadanos norteamericanos. Nunca hemos predicado ningún género de odios nacionales, ni cosas parecidas al fanatismo, por eso somos tan fuertes, porque basamos nuestra conducta en principios y en ideas, y tratamos con gran respeto —y ellos se percatan de eso— a cada ciudadano norteamericano que visita a nuestro país”.

Este es el pueblo que recibirá al presidente Barack Obama, orgulloso de su historia, sus raíces, su cultura nacional y confiado en que un futuro mejor es posible. Una nación que asume con serenidad y determinación la eta­pa actual en las relaciones con los Estados Uni­dos, que reconoce las oportunidades y tam­bién los problemas no resueltos entre am­bos países.

La visita del Presidente de los Estados Uni­dos será un paso importante en el proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales. Hay que recordar que Obama, como lo hizo antes James Carter, se ha propuesto, desde el ejercicio de sus facultades presidenciales, trabajar para normalizar los vínculos con Cuba y, en consecuencia, ha realizado acciones concretas en esta dirección.

Sin embargo, para llegar a la normalización queda un largo y complejo camino por recorrer, que requerirá de la solución de asuntos claves que se han acumulado por más de cinco décadas y que profundizaron el carácter confrontacional de los vínculos entre los dos países. Tales problemas no se resolverán de la noche a la ma­ñana, ni con una visita presidencial.

Para normalizar las relaciones con los Estados Unidos será determinante que se levante el bloqueo económico, comercial y financiero, que provoca privaciones al pueblo cubano y es el principal obstáculo para el desarrollo de la economía de nuestro país.

Debe reconocerse la posición reiterada del presidente Barack Obama de que el bloqueo tiene que ser eliminado y sus llamados al Congreso para que lo levante. Este es también un reclamo mayoritario y creciente de la opinión pública estadounidense, y casi unánime de la comunidad internacional, que en 24 ocasiones consecutivas ha aprobado en la Asam­blea General de las Naciones Unidas la resolución cubana “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero im­puesto por los Estados Unidos de América con­tra Cuba”.

El mandatario estadounidense ha adop­tado medidas para modificar la aplicación de algunos aspectos del bloqueo, que son positivas. Altos funcionarios de su gobierno han dicho que están en estudio otras. Sin embargo, no ha sido posible implementar una bue­na parte de las medidas, por su alcance limitado, por la persistencia de otras regulaciones y por los efectos intimidatorios del bloqueo en su conjunto, que ha sido aplicado duramente por más de cincuenta años.

Resulta paradójico que, por una parte, el gobierno tome medidas y que, por otra, arrecie las sanciones contra Cuba, que afectan la vida cotidiana de nuestro pueblo.

La realidad sigue mostrando que el bloqueo se mantiene y se aplica con rigor y con un marcado alcance extraterritorial, lo cual tiene efectos disuasivos para las empresas y los bancos de los Estados Unidos y de otros países. Ejemplo de ello son las multas multimillonarias que se continúan imponiendo a compañías y entidades bancarias estadounidenses y de otras nacionalidades por relacionarse con Cuba; la denegación de servicios y el cierre de operaciones financieras de bancos internacionales con nuestro país; y la congelación de transferencias legítimas de fondos hacia y desde Cuba, incluso en monedas distintas al dólar estadounidense.

El pueblo de Cuba espera que la visita del mandatario estadounidense consolide su vo­luntad de involucrarse activamente en un de­bate a fondo con el Congreso para el levantamiento del bloqueo y que entretanto, continúe haciendo uso de sus prerrogativas ejecutivas para modificar tanto como sea posible su aplicación, sin necesidad de una acción legislativa.

Otros asuntos que son lesivos a la soberanía cubana también tendrán que ser resueltos para poder alcanzar relaciones normales en­tre los dos países. El territorio ocupado por la Base Naval de los Estados Unidos en Guan­tá­namo, en contra de la voluntad de nuestro go­bierno y pueblo, tiene que ser devuelto a Cu­ba, cumpliendo el deseo unánime de los cu­ba­nos desde hace más de cien años. De­ben ser eliminados los programas injerencistas di­rigidos a provocar situaciones de desestabilización y cambios en el or­den político, económico y social de nues­tro país. La política de “cambio de ré­gimen” tiene que ser definitivamente sepultada.

Asimismo, debe abandonarse la pretensión de fabricar una oposición política interna, sufragada con dinero de los contribuyentes estadounidenses. Tendrá que ponérsele término a las agresiones radiales y televisivas contra Cuba en franca violación del Derecho Internacional y al uso ilegítimo de las telecomunicaciones con objetivos políticos, reconociendo que el fin no es ejercer una determinada influencia sobre la sociedad cubana, sino poner las tecnologías en función del desarrollo y el conocimiento.

El trato migratorio preferencial que reciben nuestros ciudadanos, en virtud de la Ley de Ajuste Cubano y de la política de pies secos-pies mojados, causa pérdidas de vidas humanas y alienta la emigración ilegal y el tráfico de personas, además de generar problemas a terceros países. Esta situación debe ser modificada, como habría que cancelar el programa de “parole” para profesionales médicos cubanos, que priva al país de recursos humanos vitales para atender la salud de nuestro pueblo y afecta a los beneficiarios de la cooperación de Cuba con naciones que la necesitan. Asi­mismo, debe cambiarse la política que pone como condición a los atletas cubanos romper con su país para poder jugar en las Ligas de los Estados Unidos.

Estas políticas del pasado son incongruentes con la nueva etapa que el gobierno de los Estados Unidos ha iniciado con nuestro país. Todas son anteriores al presidente Obama, pero él podría modificar algunas de ellas por decisión ejecutiva y otras eliminarlas totalmente.

Cuba se ha involucrado en la construcción de una nueva relación con los Estados Unidos en pleno ejercicio de su soberanía y comprometida con sus ideales de justicia social y solidaridad. Nadie puede pretender que para ello, tengamos que renunciar a uno solo de sus principios, ceder un ápice en su defensa, ni abandonar lo proclamado en la Cons­titución: “Las relaciones económicas, di­plomáticas con cualquier otro Estado no podrán jamás ser negociadas bajo agresión, amenaza o coerción de una potencia extranjera”.

No se puede albergar tampoco la me­nor du­da respecto al apego irrestricto de Cuba a sus ideales revolucionarios y an­timperialistas, y a su política exterior com­prometida con las causas justas del mundo, la defensa de la autodeterminación de los pueblos y el tradicional apoyo a nuestros países hermanos.

Como expresó la última Declaración del Gobierno Revolucionario, es y será inamovible nuestra solidaridad con la República Bo­livariana de Venezuela, el gobierno encabezado por el presidente Nicolás Maduro y el pueblo bolivariano y chavista, que lucha por seguir su propio camino y enfrenta sistemáticos intentos de desestabilización y sanciones unilaterales establecidas por la Orden Eje­cu­tiva infundada e injusta de marzo de 2015 que fue condenada por América Latina y el Caribe. La notificación emitida el pasado 3 de marzo prorrogando la llamada “Emer­gencia Na­cio­nal” y las sanciones, es una intromisión directa e inaceptable en los asuntos internos de Venezuela y en su soberanía. Aquella Orden debe ser abolida y esto será un reclamo permanente y firme de Cuba.

Como señalara el General de Ejército Raúl Castro, “no renunciaremos a nuestros ideales de independencia y justicia social, ni claudicaremos en uno solo de nuestros principios, ni cederemos un milímetro en la defensa de la soberanía nacional.  No nos dejaremos presionar en nuestros asuntos internos. Nos hemos ganado este derecho soberano con grandes sacrificios y al precio de los mayores riesgos”.

Llegamos hasta aquí, reiteramos una vez más, por la defensa de nuestras convicciones y porque nos asiste la razón y la justicia.

Cuba ratifica su voluntad de avanzar en las relaciones con los Estados Unidos, sobre la base de la observancia de los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas y de los principios de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno de la región, que incluyen el respeto absoluto a su independencia y soberanía, el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural sin injerencias de ninguna forma; la igualdad y la reciprocidad.

Cuba reitera a su vez, plena disposición a mantener un diálogo respetuoso con el Go­bierno de los Estados Unidos y a desarrollar relaciones de convivencia civilizada. Convivir no significa tener que renunciar a las ideas en las cuales creemos y que nos han traído hasta aquí, a nuestro socialismo, a nuestra historia, a nuestra cultura.

Las profundas diferencias de concepciones entre Cuba y los Estados Unidos sobre los modelos políticos, la democracia, el ejercicio de los derechos humanos, la justicia social, las relaciones internacionales, la paz y la estabilidad mundial, entre otros, persistirán.

Cuba defiende la indivisibilidad, interdependencia y universalidad de los derechos hu­manos civiles, políticos, económicos, so­ciales y culturales. Estamos convencidos que es obligación de los gobiernos defender y ga­rantizar el derecho a la salud, la educación, la seguridad social, el salario igual por trabajo igual, el derecho de los niños, así como el derecho a la alimentación y al desarrollo. Re­cha­za­mos la manipulación política y el doble rasero sobre los derechos humanos, que deben ce­sar. Cuba, que se ha adherido a 44 instrumentos internacionales en esta materia, mientras que los Estados Unidos solo han suscrito 18, tiene mucho que opinar, que defender y que mostrar.

De lo que se trata en nuestros vínculos con los Estados Unidos, es que ambos países respeten sus diferencias y creen una relación ba­sada en el beneficio de ambos pueblos.

Independientemente de los avances que se puedan alcanzar en los vínculos con los Es­tados Unidos, el pueblo cubano seguirá adelante. Con nuestros propios esfuerzos y probada capacidad y creatividad, continuaremos trabajando por el de­sarrollo del país y el bienestar de los cubanos. No cejaremos en la de­manda por el levantamiento del bloqueo que tan­to daño nos ha hecho y hace. Per­sis­ti­re­mos en llevar adelante el proceso de ac­tualización del modelo económico y so­cial que hemos elegido, y de construcción de un socialismo prós­pero y sostenible para consolidar los lo­gros de la Re­volución.

Un camino soberanamente escogido y que seguramente será ratificado en el VII Congreso del Partido Co­mu­nis­ta, con Fidel y Raúl en la victoria.

Esta es la Cuba que dará respetuosa bienvenida al presidente Obama.

[1] Mayor General, Jefe del Estado Mayor del Ejército Libertador (1869).

[2] Comandante. Cayó en combate en el sitio a Guáimaro, el 28 de octubre de 1896.

[3] Coronel artillero, a las órdenes de Calixto García.

[4] Personaje que en 1886 atizó el odio y la agresión contra México.

Así como hay poetas que encuentran su forma de expresión en otros géneros literarios, como el teatro, o la narrativa Gabriel García Márquez, José María Arguedas, Julio Cortazar; los hay aquellos que eligen la acción y la palabra y a lo largo de su vida dejan en su actos una estela de poesía en la historia. De “palabras en acción, hechos que cantan”, hablaba Pablo Neruda. 

Tal es el caso del comandante Fidel Castro. Desde sus albores, la Revolución Cuba estuvo ligada a la poesía. ¿Qué fue el asalto al Moncada sino un episodio épico digno de la mitología? ¿El dramatismo de la trágica escena de Abel  Santamaría, avizorando, sin ojos, el porvenir, víctima de Caín y de sus horrendos crímenes? En La Historia me absolverá de Fidel, ¿No hay, acaso, líneas de conmovedora poesía?

La aventura del Granma, esa liviana nave aquea, parte inseparable  de los pasajes más románticos de la guerrilla, ¿no contiene intensos momentos de poesía? ¿Los días de Sierra Maestra? ¿El ascenso al cielo de Camilo Cienfuegos? ¿La Primera Declaración de La Habana, pieza memorable solo comparable al Sermón de la Montaña?; el día de las expropiaciones: la épica victoria de Playa Girón; los poemas y las páginas del Diario del Che (“entramos en la Era del pájaro”, dice en uno de sus párrafos).

Ver a Fidel, con un millón de cubanos, liderando las marchas de resistencia y alerta en el malecón de La Habana ¡cuánta juventud en toda una edad entregada a la lucha por su pueblo, junto a su pueblo, en defensa sin desmayo de la condición humana! ¿Y los cantores de la Revolución comandando la revolución de la palabra? “Te lo prometió Martí y Fidel te lo cumplió”.

Alicia Alonso, el cisne sobre el cisne deslizado; poblando la Isla de arpegios pachangueros,  Carlos Puebla. Y la Nueva Trova revolucionando la música y congregando multitudes, erigiéndole un pedestal a la poesía de los mártires, la poesía de los que se inmolaron -¡Patria o muerte!- y ofrendaron su simiente para que la patria naciera inexpugnable y lozana: la historia nos enseña que la poesía también se escribe con la piel y con la sangre y con el hueso duro de roer. No la poesía pura (admirada y respetada) sino esa  pura poesía que constituye la historia de Cuba. Por eso al  comandante Fidel Castro, el poeta de la historia, quiero saludarlo con un poema que se cimbree en el aire como una rosa blanca:

El perfil de Fidel

Escribe: Arturo Corcuera

Para hablar de Fidel
hay que cederle  la palara al mar,
pedir su testimonio a las montañas;
los árboles lo recuerdan,
saben su edad y repiten su nombre.

La edad de Fidel
es la edad de los framboyanes en flor,
la enhiesta edad de su barba  verde olivo.

Todos lo sabemos:
los  héroes no tienen edad,
tienen historia,
hacen historia,
son la historia.

No le arredra a Fidel la cuadratura  del Pentágono,
ni las bravatas al rojo de Cara Pálida
en la hora oscura de la Casa Blanca.

Quien lo dude puede ver en alerta al héroe
con un millón de cubanos cara al norte
en el malecón de La Habana.

Él es América Negra,
América Hispana,
América  Andina,
el perfil de Fidel
es el perfil de América Latina.

El Fidel Verdadero

Escribe: Arturo Corcuera

1

Con ojos de lagartija
y manos de carnicero,
el Fidel que a diario veo
en la prensa matutina,
no es el Fidel verdadero.

El que revisten de espinas
con tintes de su tintero,
los periodistas del feudo,
los escritores a sueldo,
no es el Fidel verdadero.

El que pintan con su baba
el gusano algodonero,
el que inventan los gerentes
para amedrentar al pueblo,
no es el Fidel verdadero.

2

El Fidel que yo conozco,
valeroso caballero,
el Hidalgo de la Sierra,
Varón de la Primavera,
Es el Fidel verdadero.

El que cultiva una rosa
en junio como en enero,
el que limpia las malezas
con su látigo de fuego,
es el Fidel verdadero.

El que ha de surgir de nuevo
en el Perú que yo quiero,
el que palpita en la sangre
macerando nuestro anhelo,
es el Fidel verdadero.
1960

Canto Verde Olivo

Escribe: Arturo Corcuera

Quiero escribir un canto verde olivo
retemplado en paloma y en acero,
dejar por hoy al mar y sus palabras,
dejar al viento deshojando otoños
y ponerme a cantar al guerrillero.

Trasladarme a La Habana fulgurante
y rebelde danzar junto a su fuego,
ver a Fidel con rifle y barba verde
rescatando el aroma de las rosas
y entregando las rosas al labriego.

Mirar su frente de feroz rocío
nimbarle las heridas de sus puños,
las almas estrecharnos y las manos,
vistiendo el  uniforme verde olivo
en medio de festejos milicianos.

Hablarle del  Perú roto y mendigo
comiéndose sus hambres y dolores,
porque su sangre se la bebe el gringo,
porque las liendres se la come el indio
hay en mi pecho amargos ruiseñores.

Por el dolor del hombre de mi suelo,
por el fulgor del astro verdadero,
quiero pisar Sierra Maestra un día
para traer semillas subversivas
y sembrar en mi patria un guerrillero.

Mira Perú la aurora ya está en Cuba,
mira su luz da a luz una bandera,
miira su luz despertará tu pueblo,
y con su luz escribo este poema
con su luz se encenderá la hoguera.

1960

(Tomado de Mariategui)

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