El profesor Luciano Vasapollo, de la Universidad La Sapienza, en Roma, ofreció un conversatorio en la Embajada Bolivariana en Cuba


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El profesor Luciano Vasapollo, de la Universidad La Sapienza, en Roma, ofreció un conversatorio en la Embajada Bolivariana en Cuba
“Defender el pensamiento del comandante Hugo Chávez, defender el pensamiento de la Revolución Bolivariana, significa dar una esperanza a una nueva humanidad”, aseveró el profesor Luciano Vasapollo, de la Universidad La Sapienza, en Roma, Italia, quien invitado por la Embajada de Venezuela en La Habana, realizó un conversatorio en el Salón Sucre de esta sede diplomática este lunes 12 de diciembre.
Vasapollo, quien es delegado del rector del centro de altos estudios romanos para las relaciones internacionales con los países de América Latina y del Caribe y coordinador de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, capítulo Italia, expuso las razones por las cuales debe defenderse la Revolución Bolivariana, a propósito de la guerra económica que la derecha interna y foránea emprende contra la nación sudamericana.
“Hoy no solo es un deber de los revolucionarios, de los marxistas, de los chavistas, defender la Revolución Bolivariana, al presidente Nicolás Maduro y al pueblo bolivariano; también lo es ampliar la solidaridad con sectores no militantes –por ejemplo, sindicales, instituciones universitarias, juveniles, artísticos–, porque defender hoy el proceso bolivariano significa dar continuidad a una esperanza de la humanidad”, expuso el docente del Departamento de Economía de la universidad pública más grande de Europa.
Para Vasapollo, personalidades como Chávez y Fidel Castro no solo son patrimonio de sus países, sino de América Latina y de toda la humanidad, pues mostraron una alternativa a un sistema injusto como es el capitalista.
“Este ataque brutal que se está haciendo contra Venezuela y el presidente Maduro tiene un fin: dar la impresión de que el mundo es de pensamiento único, que no hay otra alternativa al capitalismo agresivo que no sea el capitalismo suave o atemperado”, meditó este defensor de la solidaridad en el ámbito político, social cultural e interinstitucional.
“Pero el futuro de la humanidad –aseguró– puede ser solo el de la idea de Chávez y Fidel, el de construir una hipótesis y un camino socialista, y defender hasta la muerte este proceso”. (Prensa Embajada de Venezuela en Cuba)

Sé que el solo nombre de Fidel Castro genera las mejores y peores pasiones. En este prólogo no hablaré de las pasiones de todos, sino de la mía, ya que son pocas las ocasiones en que tengo la posibilidad de hablar, un poco más solamente, de Fidel y de mi relación con su trabajo; y porque así puedo al menos demostrar cuán grande es el respeto que tengo por Cuba.

La presencia de la ética martiana en el pensamiento de Fidel Castro se ve en sus discursos y en sus escritos, en los que sostiene que Cuba tiene entre sus fuentes de educación y de conocimiento político la gran herencia dejada por Martí(7). El aspecto en común más importante (y es triste que esto siga siendo válido hasta nuestros días) entre el marxismo y el pensamiento de Martí es el tema del imperialismo. En la obra de Martí encontramos referencias explícitas a África y Asia, y a la lucha común que tenían ante sí para liberarse del colonialismo europeo.

Desgraciadamente, Martí murió demasiado pronto, y no pudo ver como, fácil i naturalmente, sus “discípulos” de América Latina y del resto del Tercer Mundo, solamente cincuenta años después de su muerte, adaptaron las obras de Marx y de Engels (hay que subrayar que recibieron esa influencia principalmente a través de la interpretación de Lenin) a la causa de la independencia y del desarrollo, como hizo por ejemplo el Che Guevara. La importancia de Lenin como trait-de-union entre Martí y Marx es crucial en este caso.

Las líneas guía de Cuba, Venezuela, Bolivia y, en general, el ejemplo de la alianza socio-política y económica del ALBA, muestran como las reformas parciales pueden consolidarse, las tácticas y las luchas por las reivindicaciones parciales transformarse en auténticas estrategias para la superación de las grandes desigualdades y de las guerras impuestas por las leyes del capitalismo.

El problema clave, en la teoría y la práctica, es la cuestión del Estado, y más precisamente la cuestión del poder estatal, que Bolivia, Ecuador, Cuba y Venezuela han sabido dispersar y descentralizar a nivel popular.

La esencia de las ideas de Martí es en estos casos muy persistente; hasta el punto en que para Fidel Castro la educación y la necesidad de garantizar la difusión de la cultura a nivel popular ha representado siempre algo fundamental, de la misma manera que estaba presente en las ideas de José Martí: esto los cualifica a los dos como “soldados de las ideas más progresistas”.

No por casualidad, en 1953 Castro declaró que el autor intelectual del ataque al Moncada era Martí, y esto es algo que va mucho más allá de la retórica.

La oratoria de Fidel ha sido estudiada de varios modos, es refinada y amplia, se verifica en ella una profunda ética, como en Martí; su palabra responde siempre a los propósitos y a los intereses colectivos. Por esta razón ha conseguido siempre amor y empatía con los varios interlocutores con los que ha hablado.

Ha dominado como nadie la oratoria, afirma la investigadora Paola Laura Gorla(8), y así nos encontramos ante un gran líder que domina el arte de la palabra, el arte de la persuasión, capaz siempre de ser escuchado, de tener un intercambio activo con quien le escucha para obtener no solamente respuestas inmediatas sino sobre todo resultados posteriores. Hemos sido muchas veces testigos directos de la capacidad de Fidel, siempre en el punto de incitar al pueblo y, sobre todo, hacer pensar y reflexionar a la gente.

Lukács es uno de los grandes olvidos de la izquierda eurocéntrica y, sin embargo, nosotros hemos puesto siempre en el centro la Ontología del ser social, que sigue siendo el instrumento teórico más válido para entender el paso de las bases materiales de la existencia a las formas de conciencia y, así, de acción consciente.

Considero a Meszaros uno de los mayores filósofos vivos, además de estar entre los no muchos intelectuales europeos orgánicos a los procesos revolucionarios de Centro y Sudamérica, que identifica los límites absolutos del sistema del capital y plantea el problema, una vez más, de la gestión de la reproducción total de la sociedad por parte de quien la realiza materialmente: los trabajadores.

Debo recordar que Fidel ha sido un gran lector, cuidador y continuador del pensamiento martiano, antes incluso de ser marxista; así como muchos revolucionarios de su generación, ha leído y conocido profundamente la obra de Martí, y estas ideas atraviesan y modelan su idea de nación, dando gran relieve a las tradiciones culturales, a la memoria que se encuentran íntegramente en la síntesis de su concepto de revolución. Trabajar sobre esta recomposición internacional es uno de los mensajes de la batalla de ideas de Fidel, explorando la dimensión globalizante del capital, la agudización de todas las contradicciones establecidas también en el estrecho vínculo internacional de la producción y de la creación de beneficio; es un objetivo estratégico que hay que tener bien presente y sobre el cual hay que orientar la conciencia de los trabajadores, partiendo del hecho que las luchas sindicales y sociales, así como la dimensión de la producción, tienen hoy una dimensión internacional que traspasa las fronteras de todos los países.

 

 


Despues de la muerte del Comandante Fidel Castro, nos dirigimos con algunas preguntas a Luciano Vasapollo, dirigente de la Red de los Comunistas y desde hace muchos anos responsable del trabajo de solidaridad con los pueblos de America Latina y de las relaciones politicas y cientificas con los gobiernos y las fuerzas revolucionarias de 'Nuestramerica'.

Rdc – Come podriamos definir en pocas palabras el Comandante Fidel Castro?
LV - Fidel Castro es una figura que ha hecho la Historia, con H mayúscula, de la autodeterminación de los pueblos, combatiendo siempre contra aquellos que pensaban que podían hacer del mundo un enorme imperio económico.
Gracias a su convicción profunda en la democracia socialista, Fidel Castro ha sido capaz de gestionar el gobierno popular durante los 57 años posteriores a la triunfante Revolución en Cuba.
Desde el principio de la Revolución, de la creación del Estado Socialista en Cuba la isla ha vivido importantes conquistas revolucionarias: la agraria, de redistribución de las tierras; la nacionalización de los sectores estratégicos como la industria del azúcar y las refinerías, la reforma cultural a favor de una educación popular.
Ha atravesado también momentos difíciles y de tensión como el intento miserablemente fracasado, por parte de los Estados Unidos, de derrocar el gobierno mediante el desembarco en la Bahía de Cochinos; la crisis de los misiles del 1962, en la que se corrió el riesgo de provocar una tercera guerra mundial; la guerra económica de los EE UU todavía activa mediante el bloqueo.

RdC - Ademas de un revolucionario y de un jefe de Estado, Fidel Castro ha sido unos de los mejores interpretes del pensamiento marxista en America Latina y no solo, a pesar de haber nacido en una familia de la burguesia
LV - Fidel Castro nació el 13 de agosto de 1926 de una familia de propietarios de tierra criollos españoles, provenientes de Galicia.
Este era el contexto en que Fidel, con sólo 13 años, organizó su primera revuelta animando a los trabajadores de la plantación de caña de azúcar del padre a que hicieran huelga porque estaban explotados.
La evolución ideológica de Fidel y Raúl, desde una clase burguesa de origen agrícola hasta las posiciones marxistas, demuestra que las clases son un movimiento real y relacional. Su integridad y coraje, la dedicación a la justicia para todos, su visión y comprensión de los grandes problemas de la nación cubana y la capacidad de cambio, son las razones que lo llevaron a conducir la primera revolución en el hemisferio occidental.
Pienso que Fidel llega a consolidar su pensamiento patriótico e independentista, que alcanzó su nivel más alto en José Martí, cien años después de su muerte.
Fidel Castro siempre ha reivindicado la influencia política de las ideas de José Martí y de los escritos de Marx; aunque, como él mismo sostiene, en los primeros años sus ideas políticas estaban influenciadas por los principios martianos, antimperialistas, anticolonialistas y pro-democráticos, pero no todavía por las ideas marxistas.
Fidel hizo suyas las teorías marxistas y leninistas como autodidacta, porque era consciente del hecho de que se podía llegar a Marx partiendo de Martí; los dos revolucionarios demuestran siempre, tanto en sus escritos como en las palabras, la confianza en el protagonismo de los pueblos.
Trabajar sobre la recomposición internacional es uno de los mensajes de la batalla de ideas de Fidel, explorando la dimensión globalizante del capital, la agudización de todas las contradicciones establecidas también en el estrecho vínculo internacional de la producción y de la creación de beneficio; es un objetivo estratégico que hay que tener bien presente y sobre el cual hay que orientar la conciencia de los trabajadores, partiendo del hecho que las luchas sindicales y sociales, así como la dimensión de la producción, tienen hoy una dimensión internacional que traspasa las fronteras de todos los países.
Éste es para Fidel el espacio revolucionario en el cual orientar la iniciativa político-cultural de las masas, que significa dar ya los primeros pasos desde abajo en el terreno de la superación del modo de producción capitalista, para difundir la convicción de que la suerte de quien se opone a la mundialización neoliberal, tanto en las metrópolis como en las periferias, está inseparablemente vinculada en una única gran batalla por el Socialismo del siglo XXI y por el derecho de autodeterminación popular de toda la humanidad.
Lo que Fidel trasmite siempre en sus escritos está muy claro: sin una teoría del modo de producción, sin un concepto de formación económico-social y una adecuación del análisis leniniano del imperialismo al presente, nuestra crítica sería solamente el rechazo de la degeneración moral y de los extremos más dramáticos de la sociedad del capital.
Rdc – Tambien en el pensamiento y en la obra de Fidel Castro ha diso muy importante la herencia de Antonio Gramsci
LV - En el gigantesco recorrido revolucionario de Fidel se ve la cada vez mayor presencia y referencia política potente de algunas ideas gramscianas. La centralidad de la lucha ideológica, por ejemplo, no desligada de la económica ni de la política; los tres frentes, claro. La idea de la movilización del proletariado y de todas las fuerzas sociales anticapitalistas. También la idea de que solamente el vínculo entre estudio, teoría y práctica de la lucha organizada puede transformar un movimiento de fuerzas en proceso revolucionario. Finalmente, el gran tema de la educación.
RdC – La contribuciòn de Fidel Castro y de la Revoluciòn Cubana a la creaciòn del Alba ha sido fundamental.
LV - El papel de la lucha ideológica, en el ámbito de un proceso revolucionario, es un concepto presente tanto en Fidel como en Martí; lFidel piensa siempre en un continente libre de los Estados coloniales a través de la denominada “globalización de la solidaridad”.
El cambio en la correlación de fuerzas respeto al papel jugado en el Sur America por Estados Unidos, permitió el nacimiento del ALBA, en una nueva fase inédita de cooperación en América Latina, en que se mezclaron las relaciones de empresas con elementos de solidaridad internacional, en la cual los revolucionarios cubanos tienen bastante experiencia.
Las líneas guía de Cuba, Venezuela, Bolivia y, en general, el ejemplo de la alianza socio-política y económica del ALBA, muestran como las reformas parciales pueden consolidarse, las tácticas y las luchas por las reivindicaciones parciales transformarse en auténticas estrategias para la superación de las grandes desigualdades y de las guerras impuestas por las leyes del capitalismo.
El problema clave, en la teoría y la práctica, es la cuestión del Estado, y más precisamente la cuestión del poder estatal, que Bolivia, Ecuador, Cuba y Venezuela han sabido dispersar y descentralizar a nivel popular.

RdC – La Revolucion Cubana ha sido capaz en el tiempo de reconocer sus errores y sus limites y de ajustar su recorrido.
Lv - La Revolucion Cubana tiene sus límites y sus contradicciones pero el gran mérito es que estos errores se han reconocido siempre. Por ejemplo, en Cuba el modelo de planificación se ha revisado ya siete veces, reconociendo los problemas externos pero también los errores internos: es exactamente esta fuerza dinámica lo que hace grande a una revolución, y actual. Porque, por ejemplo, en las elecciones parlamentarias del 2013 fueron elegidos representantes muy jóvenes y las mujeres que entraron a la Cámara suman más del 50%. Esto tiene que ver con el proceso de rejuvenecimiento de los dirigentes y con la formación continua de jóvenes cuadros.
Después de 57 años, el proceso revolucionario socialista vive, se autocritica, reconoce los límites y contradicciones y se renueva reforzándose en el Socialismo del siglo XXI, en la realidad del ALBA y de todos los pueblos que luchan por la propia autodeterminación.
Cuba ha resistido siempre con determinación y con gran dignidad la agresión del potente vecino que hoy sigue enfrentando con insistencia. Y, sobre todo, ha contribuido en estos últimos 57 años, sin armas, solamente con la fuerza de su ejemplo, a mantener vivos valores como la libertad, la solidaridad, la autodeterminación, la democracia popular y la justicia social, junto con los otros países latinoamericanos y del ALBA.
La revolución socialista de Cuba no solamente resiste desde hace 57 años, a pesar de continuar sufriendo el bloqueo que el gobierno de los Estados Unidos todavía no ha retirado, sino que además mira con altura al futuro y afronta el desafío de la actualización teórica y práctica de los procesos del socialismo revolucionario, ofreciendo su ejemplo a los pueblos y a los gobiernos revolucionarios de la alianza del ALBA y también a todas las democracia participativas y progresistas del mundo.
Es fundamental reconocer al enemigo y las muchas y particulares circunstancias en que puede manifestarse la lucha de clases. Las alianzas son posibles y necesarias, a condición de que no se vean comprometidos los principios y la ética y que estén siempre presentes los intereses de todos los humildes y la soberanía del país.
Se trata de una importante contribución de Fidel al pensamiento y a la práctica revolucionaria, que se expresa hoy, como hemos dicho, en el proceso de acercamiento con los Estados Unidos, donde Cuba ha defendido que se hable de todo, no solamente de las cuestiones internas de Cuba.
En otras palabras, Cuba está dispuesta a negociar la solución de cuestiones pendientes, como por ejemplo el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, pero no será nunca negociable su soberanía ni su legislación nacional, que solamente Cuba puede decidir.
RdC – Cuando se habla de Fidel Castro todo el mundo, hasta sus enemigos, tienen que reconocer su integridad personal y su coherencia por un lado y la capacidad de abarcar temas muy actuales
LV - De Fidel hemos aprendido que lo que es importante es el camino y que los revolucionarios combaten siempre. Los partidos revolucionarios y sus líderes son diferentes de los jefes de la oligarquía, no solamente por sus objetivos, sino por el modo diferente de actuar. No hay que imitar los estilos de vida de las clases derrotadas, gobernar con recursos y una vida modesta es una de las lecciones que nos ha dado la vida del Comandante: el líder debe tener y sentir la falta de todo aquello que tiene y le falta al hombre común.
Los problemas que ha propuesto siempre Fidel en sus Reflexiones son dos: de una parte, la necesidad de entender que el ambientalismo en la sociedad del capital no es más que una reivindicación moral abstracta; de la otra, que no se puede construir una alternativa al sistema sin el elemento que debe estar en el corazón de la sociedad socialista: la planificación.
Para Fidel la educación ambiental juega un papel importante en la solución de los problemas derivados del devastador impacto del mundo de la producción capitalista.
En la reflexión del 19 de septiembre de 2008 “Los vicios y las virtudes”, Fidel afirma que la lucha es la única vía posible para las poblaciones que quieren vivir con justicia social y dignidad, conceptos que están en contraposición con los valores del capitalismo.
Para Fidel, de hecho, el peor enemigo de siempre es el instinto egoísta del ser humano, y el capitalismo lo representa plenamente. El socialismo, por el contrario, es la batalla continua contra la propensión natural del hombre a la individualidad. Cualquier manifestación de privilegio, corrupción o robo, defiende, tiene que ser combatida valientemente, puesto que para un auténtico comunista no existen excusas de ningún tipo, la honestidad revolucionaria es uno de los principios éticos y de pureza en los que se inspiró José Martí.

CUATRO F , Num 100 Diario 4F , semanal de PSUV (partito socialista unificato del Venezuela ) año 2 , Num 100 del 20 a 27 noviembre 2016.

La praxis gramsciana nos ha enseñado que los tres frentes en que se articula el proceso revolucionario no pueden desligarse de las condiciones en que conviven y dentro de las cuales actúan las fuerzas que luchan por la superación del capitalismo y con esta fuerza de la filosofia de la praxis gramsciana operò con continuidad revolucionaria y fuerza historica el comandante Supremo Chavez.

La izquierda anticapitalista, tanto en Italia como más en general en Europa, tiene que saldar cuentas con un protagonismo movimentista que se ha afirmando de manera particular sobre la forma partido después de la caída del bloque soviético. En un cuadro como éste, con un nivel cultural y una conciencia de clase bajo mínimos, replantear la estructura del partido de masas puede ser un grave error estratégico. El problema de la organización política no es cuantitativo, sino cualitativo; en ese sentido, retomar hoy las enseñanzas de Gramsci significa afrontar específicamente las cuestiones de la formación y de la autoformación, de la preparación de los cuadros, con una ética y una disciplina revolucionaria concreta.
Aquí vemos la batalla crucial de las ideas revolucionarias contra el eurocentrismo de izquierda, contra el euroreformismo, y nos gusta que se nos defina como eurochavistascuando proponemos la construcción de un bloque histórico de clase en Europa que sepa forjar la hegemonía cultural para la toma del poder.
Es a través de estos procesos de desarrollo cualitativo de la organización y no a través de su determinación formal como se construye la vanguardia en estrecha relación con la clase o, retomando otra expresión gramsciana, el Príncipe Moderno.
Lo que permanece en el pensamiento y en la praxis del Comandante Eterno Chavez de la praxis gramsciana es la necesidad de la revolución como proceso de toma del poder que finaliza con ltta construcción de la sociedad socialista pacífica y la construcción del hombre “nuevo”, para vivir inmediatamente la revolución como profundo acto de amor; y aquí retornamos al gran pensamiento y práctica de lucha cotidiana del Comandante Chávez, y entendemos mejor porqué me honra y nos honra que nos llamen fundadores del Eurochavismo.
¿Qué es concretamente la revolución y, específicamente, la revolución socialista? Para quien lo plantea en términos de hegemonía de clase, revolución es antes que nada la capacidad de identificar y favorecer un cambio de bloque histórico, como supieron hacer grandes revolucionarios como Fidel, Chávez, Evo Morales.
Como especificidad de la ciencia marxiana de la critica de la politica económica hay que subrayar que forma parte de las ciencias humanas, y no de las matemáticas. Un equívoco como éste, que cargan la gran mayoría de economistas (prescindiendo de su escuela), puede generar enormes distorsiones tanto en los análisis académicos como en los análisis políticos. Vender una materia que tiene tantas implicaciones en la vida social y política como si fuera una ciencia dotada de regularidades “naturales” –al nivel, por ejemplo, de la física- es una operación astuta orientada únicamente a enmascarar la ideología que yace bajo el estudio de la economía burguesa.
En los tiempos de la falaz teorización de la “sociedad líquida” es particularmente importante estudiar la composición y articulación reales de la clase y de la masa que debe plantearse el papel histórico de tomar el poder. La cuestión no debería ser con qué grupos y grupitos nos relacionamos en las manifestaciones y en el conjunto de las actividades, sino con qué clases y sectores de clase creemos que hay que construir el bloque social, con qué medios creemos que pueda triunfar nuestro proyecto revolucionario, la necesidad de nuestro papel hegemónico.
Antonio Gramsci no es el Gramsci que se estudia en las aulas universitarias y se elogia en los concilios institucionales, el intelectual que se limitó a analizar las contradicciones del fascismo, pagando las consecuencias; reducir el pensamiento gramsciano a estos escasos restos equivale a cometer un error imperdonable. El Antonio Gramsci con que intento confrontarme cotidianamente es, por el contrario, un convencido revolucionario, finísimo intelectual militante que no sólo captó de manera lucidísima las contradicciones del sistema capitalista, sino que empleó él mismo en la praxis cotidiana todo el aparato teórico marxista junto con lo que él había teorizado, organizando las fuerzas revolucionarias italianas en lo que, en el Congreso de Livorno del 1921, devino en Partido Comunista, y construyendo la idea del sujeto histórico y de la práctica del intelectual colectivo.
Hoy, las teorías gramscianas continúan en el nuestro proposito y enfoque revolucionario Eurochavista hablándonos y guiando nuestro papel de intelectuales militantes; si en nuestros días hay dificultades para refundar el Partido Revolucionario o el partido de la clase, el problema no es de naturaleza técnica, sino política y de desarrollo histórico exclusivamente.
Poner de nuevo en el centro el problema político significa reiniciar desde la práctica politica del Comandante Supremo Chavez, construyendo hegemonía en la sociedad para la transición, interactuando para organizar la resistencia y desarrollar la nueva cultura hegemónica no solamente para el gobierno de la sociedad, sino para la toma y la gestión del poder de clase. Éste es el significado histórico realizado en la práctica de la lucha de clases por el poder de los grandes Comandantes revolucionarios como Fidel, Chávez, Evo. Es por esto por lo que hablamos de construir procesos de acumulación de las fuerzas de clase para determinar en el Eurochavismo, o en la autodeterminación por el socialismo posible, caminos hacia el Alba Mediterránea, aludiendo al Alba Indo-Afro-Americana.

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